El sentido de los sentidos
Quisiera ser ciego para estar obligado a tocarte para poder verte. Reconocería tu cara, tus labios, tus pechos, todo sin necesidad de ver, tan solo con la yema de mis dedos. Tocarte para saber si estás contenta o triste, tocarte al escucharte para así tenerte cerca cuando necesites mi apoyo, o simplemente para hacer compañía a tu risa.
Si fuera sordo leería tus labios y estrecharía tus manos para conocer el tono de tu voz por la calidez de tu piel y por las pulsaciones de tus muñecas. Dejaría aquello que estuviera haciendo para deleitarme con la musicalidad de tus andares y en mi mente sonarían mil canciones que jamás habría escuchado.
Si perdiera el olfato saborearía cada rincón de tu piel e imaginaría a que huele tu pelo a la vez que muerdo el lóbulo de tus orejas.
Si perdiera el gusto te murmuraría al oído mientras hacemos el amor para que me contases a qué saben nuestros besos.
Si perdiera el tacto… moriría; si muriese, empeñaría mi alma a cambio de que mis manos recobrasen la vida…

